Cada 6 de abril, el mundo conmemora el Día Mundial de la Actividad Física, una fecha que suele estar cargada de mensajes simples. Muévete más, entrena, cuida tu cuerpo. Pero detrás de esa narrativa aparentemente básica, la ciencia ha comenzado a revelar matices mucho más complejos, especialmente cuando se trata del entrenamiento con pesas.
Porque sí, levantar peso puede ayudarte a vivir más. Pero hacerlo mal, o en exceso, podría tener el efecto contrario.
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El mito del “más es mejor”
Durante años, la conversación sobre health ha estado dominada por una lógica casi obsesiva. Entrenar más duro, más tiempo, con mayor intensidad. Sin embargo, estudios recientes han empezado a cuestionar esa mentalidad, sobre todo en el entrenamiento de fuerza.
Investigaciones publicadas en revistas científicas han encontrado una relación en forma de “J” entre el levantamiento de pesas y la mortalidad. En otras palabras, una cantidad moderada scale back el riesgo de muerte, pero niveles demasiado altos podrían revertir ese beneficio.
De hecho, se ha observado que practicar entrenamiento de fuerza en rangos moderados, aproximadamente entre 1 y 145 minutos por semana, se asocia con menor riesgo de mortalidad en comparación con no hacerlo. Sin embargo, superar ciertos umbrales, como más de 150 minutos semanales, podría eliminar parte de esa ventaja.
Aquí es donde aparece un error silencioso que muchas personas cometen antes de los 45. Asumir que el progreso físico depende únicamente de aumentar volumen e intensidad sin límites.
Entrenar fuerza sí, pero con estrategia
La evidencia es clara en un punto. El entrenamiento de fuerza es elementary para la salud.
Un metaanálisis que incluyó a más de 370,000 personas concluyó que realizar ejercicios de resistencia está asociado con una reducción de hasta un 21 % en el riesgo de muerte por cualquier causa, y hasta un 40 % cuando se combina con ejercicio aeróbico.
Además, otras revisiones científicas señalan que estas actividades pueden reducir entre un 10 % y un 17 % el riesgo de enfermedades como la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.
El rol de la edad y por qué antes de los 45 importa más
Antes de los 45 años, el cuerpo aún tiene una alta capacidad de recuperación, adaptación muscular y regulación hormonal. Esto puede generar una falsa sensación de invulnerabilidad.
En esta etapa, muchas personas caen en extremos que parecen inofensivos, pero no lo son. Entrenar sin suficiente descanso, priorizar volumen sobre técnica o ignorar señales de fatiga y sobre entrenamiento.
El problema es que estos hábitos, sostenidos en el tiempo, pueden generar inflamación crónica, estrés fisiológico y desgaste cardiovascular. Y aunque sus efectos no se sienten de inmediato, sí pueden acumularse con los años.
Paradójicamente, el objetivo de vivir más y mejor puede verse comprometido por un enfoque mal entendido del health.
El equilibrio que alarga la vida
Los datos más recientes coinciden en algo. La combinación es la clave.
El entrenamiento de fuerza por sí solo scale back el riesgo de muerte entre un 9 % y un 22 %, pero cuando se combina con ejercicio cardiovascular, el beneficio puede alcanzar hasta un 47 %.
Esto desmonta otra creencia común en el mundo health, especialmente en quienes priorizan lo estético. Pensar que el cardio es opcional.
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Un cambio de mentalidad
En un entorno donde el health suele estar impulsado por redes sociales, retos virales y transformaciones rápidas, hablar de moderación puede parecer poco atractivo.
Sin embargo, la evidencia científica está obligando a replantear el discurso. El verdadero éxito no es levantar más peso cada semana, sino construir un cuerpo que funcione bien y se mantenga en el tiempo.
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